El Experimento de la Esperanza y la depresión

El Experimento de la Esperanza y la depresión

Si estás pasando por una depresión, es posible que alguien te haya dicho alguna vez eso de "tienes que tener esperanza". Y que te haya sentado fatal, porque cuando estás hundido la esperanza no se enciende como una bombilla.

Aun así, hay una historia que a mucha gente le ayuda a entender qué hace este sentimiento, y se conoce como el “Experimento de la Esperanza”.

Te la cuento con cuidado y sin detalles crudos. Y también te cuento sus límites, que los tiene.

Recientemente he leído un artículo muy interesante que me llamó la atención para esta relación que hay entre estados negativos y los positivos que nos ayudan a superarlos: Aprender a esperar.

¿Qué veras en este artículo?
  1. Qué cuenta el experimento de la esperanza
  2. De dónde viene realmente la idea
  3. Qué puedes llevarte de todo esto si tienes depresión
  4. Cómo buscar tu "rescate"

Qué cuenta el experimento de la esperanza

Qué cuenta el experimento de la esperanza

En ese artículo, escrito por la psicóloga Merche Domínguez Alférez (Psí|sifo), el experimento es atribuido a Rudolf Bilz (1967). Cuenta que unas ratas se colocaban en un recipiente con agua del que no podían salir.

Las que no recibían ayuda se agotaban en unos 30 minutos. A otras se las sacaba cuando estaban al límite, se las secaba, comían y descansaban en una jaula cómoda. Al volver al agua, aguantaban mucho más.

La lectura es sencilla y con un mensaje optimista: quien ha comprobado que la ayuda puede llegar, resiste más tiempo.

De dónde viene realmente la idea

Al buscar más información en Internet, me di cuenta de que, aunque el experimento se atribuya a Bilz en muchas fuentes, lo más probable es que sea en realidad un trabajo del investigador estadounidense Curt Richter, publicado en 1957 en la revista Psychosomatic Medicine.

Richter observó que algunas ratas dejaban de luchar muy pronto y que, si antes se las sacaba y se les daba un respiro, después volvían a intentar escapar y no morían. Él lo interpretó como desesperanza que desaparece cuando se aprende que hay salida.

Es probable que la versión que circula por internet mezcle ambos nombres. Lo digo para que sepas que la historia es real y que, si te interesa profundizar en el tema, es recomendable que busques una bibliografía más completa.

Más adelante, otros investigadores matizaron la interpretación de Richter. Un estudio de 1978 defendió que esas muertes podían explicarse sin hablar de desesperanza, por factores físicos y de la propia especie, como la forma de reaccionar al agua o la capacidad de nadar de cada animal. Otros trabajos de la época, en cambio, apoyaron su idea.

Y una cosa importante. Una persona no es una rata en un cubo. Una depresión no se explica o se soluciona solo con un experimento, y no vamos a decir nadie que basta con "aguantar".

Qué puedes llevarte de todo esto si tienes depresión

Aunque el experimento tenga lagunas, la idea de fondo encaja con lo que se ve en consulta: sentirse atrapado agota, y saber que existe una salida, una persona o un tratamiento, da fuerzas para seguir.

El artículo de Psísifo lo resume en una imagen esperanzadora, "aprender a flotar".

Flotar no es salir del agua. Es dejar de gastar toda la energía en no hundirte y sostenerte lo justo mientras llega la ayuda.

Y eso se parece mucho a lo que hacen los pequeños pasos en una depresión: levantarte y ducharte, contestar un mensaje, ir a la cita con el psicólogo, aunque no tengas ganas.

Una pista práctica. La esperanza no tiene por qué ser una sensación. Puede ser un hecho: sabes que hay tratamientos, que las depresiones cambian con el tiempo y que no tienes que cargar con esto a solas.

Cómo buscar tu "rescate"

Cómo buscar tu rescate

Habla con tu médico de cabecera o con un psicólogo. Cuéntale a alguien de confianza cómo estás de verdad, aunque sea con dos frases.

Si ya tienes tratamiento, no lo dejes por cuenta propia cuando te encuentres un poco mejor ni cuando te encuentres peor, coméntalo siempre con tu profesional.

Si tienes pensamientos de hacerte daño o de morir, no esperes. En España puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, o al 112 si es una urgencia.

El experimento de la esperanza no demuestra nada definitivo, pero deja una imagen que merece la pena guardar: quien sabe que puede llegar ayuda aguanta más.

Pues bien, la ayuda existe y puedes ir a buscarla hoy. Pide cita, escribe a alguien, haz esa llamada. El primer paso puede ser pequeño, pero será el primero para que aprendas a flotar.

Mira también:

Esperamos que te haya gustado este artículo sobre El Experimento de la Esperanza y la depresión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Para cumplir con la Ley de Protección de Datos (RGPD) y que tus datos estén a salvo, debes leer y aceptar nuestra Política de Privacidad.

– Responsable: Ramiro Rementería.

– Finalidad: la finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este sitio web.

– Legitimación: tu consentimiento de que quieres comunicarte con nosotros.

– Destinatarios: los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Raiola Networks, nuestro proveedor de hosting, que también cumple con el RGPD.

– Derechos: tienes derecho a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos, así como derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Subir
Don`t copy text!