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¿Cómo afecta al entorno tener un familiar o amigo deprimido?

Cómo afecta al entorno tener un familiar o amigo deprimido

La depresión es uno de los trastornos más incapacitantes y que genera más sufrimiento, tanto en la persona que la padece como en el entorno familiar y social.

En este artículo, vamos a ver cómo afecta a esta segunda parte.

La necesidad de ayudar

La necesidad de ayudar

La depresión es un trastorno psicológico que habitualmente implica y moviliza al entorno. A diferencia de otros trastornos como puede ser la ansiedad, donde es más fácil sobresimplificar el problema.

La razón es obvia, la depresión a ojos vista, es mucho más incapacitante.

Una persona con ansiedad sufre, pero no abandona, al menos no del todo, su vida.

Sin embargo, la persona deprimida generalmente va poco a poco entrando en una dinámica donde pierde sus hábitos y costumbres, incluso los más básicos, como pueden ser comer, asearse, ejercitarse, etc.

Esto evidentemente, no es culpa de la persona deprimida. De hecho, es precisamente una consecuencia de la enfermedad.

Desde fuera lo que se aprecia es que la persona se está abandonando y que nosotros (sus familiares, amigos, pareja, etc.) debemos hacer algo.

La tarea de ayudar a una persona con depresión no es sencilla y genera sentimientos encontrados en las personas, desde compasión, hasta culpa o incluso frustración y rabia.

Por ello, lo primero que debemos poder entender si queremos ayudar a un ser querido que tiene este trastorno es: ¿Qué es la depresión?

¿Qué es la depresión?

Qué es la depresión

La depresión es un trastorno psicológico que generalmente ha sido asociado a un fuerte estigma relacionado con la debilidad o la falta de fuerza de voluntad. Sin embargo, debemos entender qué no tiene nada que ver con esto.

Podemos decir que la depresión es como un traje o una camisa de fuerza que ahora mismo no pueden quitarse. También se la puede comparar con estar con fiebre: cuando se está mal, solo se quiere estar en la cama y que el tiempo pase lo más rápido posible hasta recuperarse.

Entonces, podemos decir que la depresión es exactamente lo mismo. No obstante, la diferencia principal es que cuando se está enfermo se lo asocia a una causa externa y no se sienta tanta angustia, simplemente, se espera que pase sin culparse por ello.

En la depresión no ocurre esto, la persona deprimida lo vive como una pérdida de sí mismo/a y cómo un fracaso por no poder estar bien.

La depresión es también un estado neurológico, es decir, el cerebro no hace lo que tiene que hacer para poder sentir ilusión, placer, motivación, esperanza, etc.

La persona puede saber, más o menos, que lo que siente no es real. Sin embargo, es incapaz de ser optimista y de sentir que hacer las cosas y los pensamientos negativos recurrentes, con un tratamiento adecuado, ya se irán. En algunos casos, la persona entra en un estado grave de desaliento y desesperanza, que puede llevar incluso a pensamientos suicidas.

¿Cómo lo vive la familia?

Cómo lo vive la familia

La familia suele vivir este panorama con mucha preocupación y sin saber muy bien que hacer. En muchos casos, la persona deprimida ni tan siquiera accede a ir a terapia psicológica, y es algún miembro de su familia, un ser querido o algún amigo, quién trata de convencerle sin éxito.

En estos casos buscar información, consultar a profesionales y pedir consejo son la mejor medidas que se pueden tomar.

Normalmente la depresión es un trastorno que tiende a personalizarse, tanto por parte del paciente como del entorno. Es decir, si antes comentábamos que la persona con depresión no ve lo que le sucede como una enfermedad, sino como algo intrínseco a él o ella, la familia suele sentirse responsable de la infelicidad de su ser querido, e incluso de no estar siendo capaz de hacer algo para ayudarle.

Esto genera mucha impotencia y angustia. Sin darnos cuenta, el siguiente paso puede ser el de culpar a la persona de no mejorar y de no tener una actitud más positiva.

Otra reacción frecuente del entorno es negar el dolor o caer en él “no es para tanto”.

Este tipo actitudes, en algunos casos suelen tener una buena intención o simplemente se llevan a cabo porque no sé sabe que decir, pero lo cierto es que no ayudan en nada.

La mayoría de los seres humanos tenemos una relación confusa con el dolor y la tristeza, donde frecuentemente queremos negarlo y que no sea cierto, como si así fuera a desaparecer, pero lo real es que es una parte más de la vida.

¿Qué necesito hacer como familiar?

Qué necesito hacer como familiar

Afortunadamente el entorno puede ayudar, y mucho, si se lo propone. Lo primero es entender que su función es la de apoyo, pero no la de resolver el problema.

Resolver o tratar a la persona, es responsabilidad de los profesionales de salud mental. Al igual que no se asumiría la responsabilidad de curar un cáncer sin ser un médico competente, no se debe hacerlo tampoco con una depresión.

Esto hará que no coloques el problema en ti y que paradójicamente, puedas estar más receptivo/a y escuchar sin prisa, que es lo que precisamente necesita la persona con depresión.

Vale aclarar que no se está diciendo que no se deban buscar soluciones, por supuesto que se deben buscar soluciones y ayuda, especialmente de profesionales cualificados. Pero más importante que eso, es “simplemente” acompañar a la persona.

A veces es necesario estar triste y deprimido. Lo importante de la depresión es buscar ayuda y no rendirse.

No coloques en ti la culpa de lo que le sucede a tu ser querido. Recuerda que tampoco tienes porque saber qué hacer, decir o aconsejar. Si no sabes, simplemente habla de corazón y brinda apoyo. No es ningún pecado no saber qué hacer.

Si lo necesitas, acude tú también a un profesional que te pueda orientar y qué, además, te ayude a ti a sentirte lo mejor posible con todo esto.

Piensa qué, quizás, la mejor manera de poder cuidar a otro, sea cuidándote a ti mismo primero/a.

La depresión es cosa seria, y debe ser considerada y tenida en cuenta como lo que es: una enfermedad grave. Por ello lo más importante en todos los casos es buscar ayuda y apoyo profesional.

Si tú o algún familiar y/o amigo tuyo está padeciendo depresión no lo dudes, busca el asesoramiento y apoyo de profesionales cualificados.

Ten en cuenta que, a pesar de ser una enfermedad grave, con un tratamiento y terapia adecuada en la mayoría de los casos se puede recuperar la salud y volver a disfrutar de la vida 😁

 

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