Tipos de depresión

Tipos de depresión

Existen varios tipos de depresión. A menudo se distinguen por sus características prevalecientes, la duración y severidad de los síntomas, los cuales varían según la persona. Este trastorno puede ser clasificado como leve, moderado o grave según la cantidad y gravedad de los síntomas.

En psicopatología se pueden identificar tres categorías dentro de la depresión:

  • Trastorno Depresivo Mayor
  • Trastorno Bipolar
  • Trastorno Distímico

Estos tipos de depresión se definen en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), una publicación de la Asociación Americana de Psiquiatría, en la que se describen los criterios estándar para los diferentes tipos de trastornos psiquiátricos.

Al igual que sucede con la mayoría de las enfermedades físicas o psicológicas, este trastorno también tiene un amplio espectro de intensidad y alcances, lo cual determina que se clasifiquen, según su origen y efectos, distintos tipos de trastornos depresivos:

El tratamiento será diferente en función del tipo de depresión, su severidad y de los distintos síntomas que se presenten. Por ejemplo, el enfoque de la terapia puede variar o diferentes antidepresivos se pueden prescribir para determinados síntomas.

Depresión Mayor o Depresión Clínica

La depresión mayor también conocida como trastorno depresivo mayor, depresión unipolar o depresión clínica, puede darse uno o más veces. El término “depresión unipolar”  hace referencia a que el estado de ánimo permanece en un solo polo, sin que haya periodos de manía.

Si el episodio ocurre una única vez, el diagnóstico es trastorno depresivo mayor de episodio único, mientras que si ha habido más de un episodio, se denomina trastorno depresivo mayor recurrente.

La depresión mayor es una de las formas más comunes de depresión. Las personas que sufren de depresión mayor muestran un estado de ánimo triste y ansioso en forma persistente.

El individuo aparenta desinterés en participar en las actividades regulares y parece convencido de que estará siempre en ese estado de desesperanza. Pierden el interés por las actividades antes placenteras, incluso se produce un desinterés en la actividad sexual.

La enfermedad repercute negativamente en la esfera social y/o laboral, y en otras áreas vitales para el individuo.

Un episodio depresivo mayor se presenta con síntomas que duran casi todo el día, casi cada día durante al menos dos semanas. Y aunque pueden permanecer de 6 meses a un año si no se realiza un tratamiento adecuado. Se calcula que en el 50%  de los casos el trastorno depresivo mayor se desarrolla antes de los 40 años.

Dos terceras partes de los individuos que sufren depresión mayor se plantean el suicidio y de estos un 15% llegan a cometerlo.

Los síntomas característicos son los siguientes:

  • Disminución del apetito y pérdida significativa del peso o también puede suceder que haya aumento del apetito y del peso.
  • Insomnio o hipersomnio -el individuo tiene dificultades para dormir o por el contrario duerme más de lo normal-.
  • Sensación de debilidad física, fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad, culpa excesiva y tristeza profunda.
  • Dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Llanto e irritabilidad.
  • Anhedonia –disminución de la capacidad de disfrutar y sentir placer por las actividades habituales-.
  • Enlentecimiento o agitación psicomotriz.
  • Pensamientos frecuentes relacionados con la muerte o el suicidio.

Según los criterios que se establecen en el DSM-IV para el trastorno depresivo mayor, si tienes al menos cinco de estos síntomas por un periodo de dos semanas puede existir el riesgo de que sufras esta enfermedad -y por lo tanto deberías consultar con tu médico inmediatamente- siempre y cuando los síntomas mencionados no puedan explicarse por el consumo de sustancias o de medicamentos, ni por una patología orgánica.

Tampoco supongan una reacción ante la pérdida de un ser querido. Y no debe haber signos o criterios de trastornos depresivos mixtos, trastornos esquizofrénicos o trastornos esquizoafectivos.

La depresión mayor puede tratarse con una combinación de medicamentos y psicoterapia, entre otras opciones de tratamientos.

Distimia o Trastorno Distímico

El trastorno Distímico también conocido como Distimia o Depresión Menor, no suele ser tan severa como una depresión mayor, pero puede permanecer en el individuo por varios años. Es un estado de ánimo deprimido casi constante durante al menos 2 años acompañado por al menos de dos (o más) de los siguientes síntomas:

  • Astenia. Falta de energía o fatiga.
  • Dificultad para dormir o sueño excesivo.
  • Pérdida o aumento del apetito.
  • Sentimiento de desesperanza y desanimo.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Baja autoestima.

Generalmente los síntomas de la Distimia generan malestar y deterioro en el aspecto social, laboral y otras áreas de la vida del paciente. Es común confundir Distimia con estrés o cansancio.

Los individuos aquejados de Distimia pueden llevar una vida normal pero se sienten permanentemente deprimidos, tienen mayor dificultad para disfrutar la vida, teniendo un sentido de desesperanza e insatisfacción, menos energía y una negatividad general.

Los medicamentos son beneficiosos para este tipo de depresión. Este trastorno afecta a un porcentaje pequeño de la población -entre un 3% y un 6%-.

Trastorno Bipolar o Depresión Maníaca

El trastorno bipolar -también conocido como síndrome maníaco depresivo o depresión maníaca- se puede definir como un trastorno emocional caracterizado por cambios cíclicos del estado de ánimo de la depresión -fases de ánimo bajo- a la manía -fases de ánimo elevado o eufórico- que a veces puede ser bastante rápida.

Este trastorno es bastante infrecuente pero no por eso menos grave.

Un episodio maníaco se compone de un estado de ánimo elevado o irritable persistente que es extremo, que puede durar horas, días, semanas o incluso meses antes del regreso de la depresión.

Las personas que sufren de depresión maníaca tienen una muy alta tasa de suicidio. Los síntomas pueden ser lo suficientemente graves como para justificar la hospitalización para prevenir daño a sí mismo o a otros, o incluyen rasgos psicóticos -por ejemplo, delirios-.

Algunos de los síntomas que presentan los individuos que sufren depresión maníaca son:

  • Poseen una autoestima exagerada.
  • Tienen menor necesidad de sueño.
  • Son más habladores de lo habitual u están obligados a seguir hablando.
  • Se distraen fácilmente.

Cuando el individuo atraviesa el período depresivo, es normal observar todas las características de una depresión severa. Por otro lado cuando se manifiesta el ciclo maníaco, es posible que en la euforia e hiperactividad de esta fase, la persona se vea implicado en emprendimientos o problemas -económicos, personales, etc.- que luego no podrá manejar.

Este trastorno generalmente se inicia en la vida adulta, ya que es poco común que comience en la adolescencia o la niñez. La depresión maníaca puede afectar a cualquier persona pero se ha demostrado que el factor hereditario puede generar una mayor probabilidad de sufrir esta depresión.

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