Para establecer qué tipo de depresión tiene cada paciente y diseñar un programa de recuperación útil, es preciso  conocer los síntomas que presenta quien la padece.

La depresión se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Un estado de ánimo de absoluta tristeza y desesperanza.
  • Pérdida de autoestima.
  • Ausencia de metas vitales.
  • Pérdida del apetito y del peso o comer en exceso y aumento de peso.
  • Estado de ánimo deprimido persistente (la mayor parte del día).
  • Pérdida del interés o placer por las actividades habituales que antes disfrutaba.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotores.
  • Desgano y disminución de la energía durante la mayor parte del día.
  • Sentimientos de culpa excesiva e inutilidad.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte y/o suicidio.

En general, el estado apático de los pacientes depresivos provoca la aparición de síntomas diversos, que no siempre responden a patrones preestablecidos, por lo que padecer algunos síntomas no implica que se sufra depresión.

¿Qué causa la depresión?

sintomas de la depresion y sus causas

La depresión puede estar generada por multitud de factores como atenuantes biológicos o acontecimientos vitales traumáticos.

La medicina moderna ha puesto de manifiesto que hay personas cuya carga genética favorece el que sean propensas a padecer depresión. Así mismo, la presencia de la enfermedad en el linaje familiar puede ser un influyente en su aparición.

La mayoría de las personas han padecido algún tipo de trastorno del ánimo en algún momento de sus vidas. Los cuales a veces vienen dados por acontecimientos traumáticos: la muerte de un ser querido, un accidente de tráfico, una separación matrimonial, entre otros detonantes. Estas son solo algunas de las causas que provocan la aparición del desánimo que posteriormente puede desencadenar estados depresivos.

¿Cómo se diagnostica la depresión?

como se diagnostica la depresion

El diagnóstico de la depresión debe ser realizado por profesionales cualificados, tras el sometimiento del paciente a las pertinentes pruebas clínicas y el estudio de los síntomas que presenta.

El auto-diagnóstico no solo está desaconsejado en todas las circunstancias, sino que además retrasa la solución al problema. Los estados anímicos depresivos pueden ser graves por lo que ante la observación de síntomas o una sospecha razonada se debe acudir a los profesionales cualificados para someterse a un examen médico.

Tras un estudio clínico inicial los facultativos descartan la aparición de síntomas debido a tratamientos farmacológicos, intoxicaciones o causas orgánicas que pudieran camuflarse bajo los indicios de la enfermedad. Este estudio incluye el examen de la historia clínica del paciente y el establecimiento de los síntomas concretos que se dan en él.

Entre los métodos de diagnosis depresiva con que se cuenta hoy en día están las baterías de cuestionarios, múltiples preguntas directas a las que el paciente debe responder.

Con estos cuestionarios se puede hacer un diagnóstico rápido, que se completa con un estudio clínico y el seguimiento del paciente durante un tiempo inicial.

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